¿Que Maradona amamos?

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Hace 60 años, en Villa Fiorito, nacía el mejor jugador de fútbol de la historia, Diego Armando Maradona. Una persona que con el paso de los años fue amado y venerado como un Dios por todo el planeta, pero al mismo tiempo cosechaba miles de detractores.

Aquellos que no separan al deportista de la persona, porque no sabían o no querían hacerlo, hurgaban en cada detalle de su vida privada para defenestrarlo, pero nunca se detuvieron a pensar cómo se sentiría estar en los zapatos de Maradona, o que hubieran hechos ellos, cuando cada paso que daba era seguido por una horda de paparazzis, que no lo dejaban ni siquiera tener un minuto de intimidad. Muchas veces me pregunto si estas personas, los que no quieren a Maradona se preguntaron alguna vez, cuál hubiera sido su destino, si hubiera nacido y vivido en el mismo ambiente donde se crió.  Que hubieran hecho, cuando él y sus hermanos sospechaban, que el “dolor de panza” de Doña Tota, no era tal, sino que era una excusa para que pudieran comer ellos y no ella, pero eran muy chicos para asimilarlo ¿hubieran seguido por el camino de Diego o se hubieran desviado?

Así podría seguir completando páginas y páginas. Pero antes, de seguir detallando aspectos de su vida que ya todos conocemos, prefiero quedarme con el Diego futbolista, por lo que hizo adentro de un campo de juego, por ser ese pibe que debutó en Argentinos Juniors ya siendo Maradona, porque todo el país ya hablaba de un tal “peluza” que la rompía, que era puro potrero, que una vez dijo “mi sueño  son dos: jugar el mundial y el segundo ser campeón” como una predicción de lo que iba a lograr. Maradona que era capaz de cargarse un equipo al hombro y dar vuelta un partido adverso, o simplemente ganar un partido desde el vestuario. El Maradona de los goles a los ingleses, como una venganza que todos hicimos propias después de perder la guerra de Malvinas, y ademas levanto la copa, la ultima de la selección. O el Maradona que puteaba a los tanos donde él mismo era amado como el mismo Dios, por todo lo que le había dado al Napoles, un equipo que sin Maradona nunca hubiese sido nada.

Si después Maradona tuvo problemas de adicciones, si se peleó con el papa y toda la Iglesia, si defiende una ideología que va en contra del poder mundial, la verdad que nos importa muy poco. Nosotros amamos a Maradona, el mejor futbolista del mundo, y lo juzgamos como tal.

¡Feliz cumple, Diego!

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