1
La conciencia social en relación al síndrome de Down

 

Ayer, el 21 de marzo, fue el Día Mundial del Síndrome de Down. Este día trata sobre la inclusión a las personas que lo padecen y un reconocimiento de parte de los demás. En el cual se utilizan medias de diferentes pares con la idea de mostrar la igualdad en la diferencia. Pero, incluso entre los que realizan ese tierno gesto, hay muchos que no entienden del todo su situación o el por qué de la enfermedad.

El síndrome de Down es un trastorno genético (un fallo cromosómico) que ocurre durante la etapa de gestación del bebé. Esto causa anomalías físicas, retraso mental y retraso social, en diferentes grados. Pero al alcanzar la adultez, la persona puede tener una vida independiente y productiva. La Asociación Síndrome de Down (DSA, Inglaterra) declaró: “Las personas con síndrome de Down pueden y de hecho viven unas vidas plenas y gratificantes, y contribuyen valiosamente a nuestra sociedad”.

Esta discapacidad, si bien no se puede prevenir, puede ser diagnosticada desde el momento del embarazo:

“Un sencillo análisis de sangre realizado durante el embarazo podría detectar el síndrome de Down en el feto, según un estudio realizado por el Hospital Universitario de Maastricht, en Holanda.” (artículo

Hoy en día, este análisis puede ser realizado en casi todo el mundo. Y, en la gran mayoría de los países, se recomienda no tener al niño/a. Es decir, realizar un aborto.

“Un aborto puede ser un acto de amor” expresó Patricia Grether (una especialista en la detección de problemas genéticos y cromosómicos durante la gestación) como informa Carolina Rdez en su artículo. Así, la genetista Grether, dice que la madre se ahorra molestias y el hijo se ahorra sufrimiento.

Siguiendo la misma ideología, el biólogo Richard Dawkins respondió en el 2014 a un tweet de una madre que iba a tener un hijo down. Él puso: “Abórtelo y vuelva a intentarlo. Sería inmoral traerlo al mundo si está en su mano el elegir”.

¿Qué tan bajo hay que llegar para creer que se puede decidir sobre la vida de otro? Aquellos que sufren el trastorno pueden alcanzar la felicidad tanto como los demás. Al igual que pueden enojarse, frustrarse, deprimirse, como cualquier humano que siente emociones. Pero en muchos países no se les da la oportunidad de eso. Son en esos mismos países donde también se ponen medias de dos colores los 21 de marzo. Son países donde se aprobó la ley hace tanto tiempo que ya se olvidaron lo que significa: matar a una hija o un hijo.

Además, la mayoría de las investigaciones, basadas en estadísticas, en relación a esto afirman que:

“En 2007, los investigadores hallaron que la tasa de divorcio en las familias con un

La modelo Marian Avila, tiene síndrome de Down

niño con SD fue menor en promedio que la de las familias con un niño con otras anomalías congénitas y en aquellos con un niño sin discapacidad.

En otro estudio, el 88 por ciento de los hermanos informó que se sentían ellos mismos mejores personas gracias a haber tenido un hermano más pequeño con síndrome de Down. y de 284 personas con síndrome de Down mayores de 12 años que respondieron a una encuesta, el 99 por ciento dijo que se sentían personalmente felices con sus propias vidas.” (leer más)

Esas encuestas demuestran que no hay ninguna razón que justifique abortar a un hijo que presente esos síntomas. Hay que dejar de decir que algo es por el bien del otro cuando esa acción está movida por el egoísmo propio.

También, es verdad que tenemos que crecer como país, ser revolucionarios, ambiciosos, buscar la excelencia, la modernización. Pero no podemos dejar de alimentar la parte humana en la sociedad. Porque sino nos condenamos a una pérdida de amor y moral como ocurre en países europeos donde la solución al “problema” es abortar a un bebé solo porque es diferente.

DEJA UNA RESPUESTA