Periodismo: una nueva narrativa teñida de verde

Un periodismo que tergiversa la verdad a conveniencia

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Con un creciente odio a la Iglesia, a los hombres y a la verdad, sectores del periodismo están cambiando sus colores como seguidores de movimientos populares.

Captura de pantalla del ataque feminista al joven que trató de defender un parroquia

Bajo la máscara del pañuelo verde se ha amenazado con destrozar iglesias y se han vandalizado propiedades privadas y públicas. Pero, ¿acaso el periodismo habla de esos crímenes?

Hay sectores del periodismo que buscan omitir deliberadamente esas agresiones de este feminismo que se desarrolló como el reflejo del machismo. En este punto, estamos hablando de hembrismo. Estos sectores venden sus ideologías matriarcales y el odio a las religiones.

Un ejemplo de esta nueva narrativa periodística se ve claro en un artículo de la escritora Claudia Piñeiro, que fue publicado en The Guardian, un diario de Reino Unido. Su título era este:

Lucía, 11, was raped. Then Argentina’s church conspired to deny her an abortion

Esta noticia habla del caso de la tucumana de 11 años que conmocionó las redes por varios días. En ese título dice que la Iglesia conspiró para que se le negara el aborto a esta niña. Cuando, en realidad, fueron los asuntos legales lo que impidieron ese aborto.

Por un lado, el diario La Nación escribió que fuentes judiciales afirmaron que la niña “no precisó” si deseaba interrumpir o no su embarazo. Mientras que Infobae remarcó que tanto la madre como la víctima habían realizado un “pedido expreso”. Las dos afirmaciones son completamente contradictorias.

¿Cómo hacemos para creer en algo si se tergiversa la verdad para dar la razón a una ideología o a otra? ¿Quién miente y quién informa?

Por otro lado, ¿alguien en verdad se preocupó por la situación de la niña? No. A los argentinos les interesaba más saber más sobre la cuestión del aborto. Casi nadie preguntaba si los amantes (de la madre y de la abuela de la niña) estaban presos. Nadie preguntaba por las hermanas de la niña, si estaban sanas y en un nuevo hogar. Solo se quería saber si la bebé era asesinada o si nacía, si la Iglesia estaba involucrada o no, si los médicos la trataban bien o no, y si la niña sobrevivía o no.

Con un periodismo en el que se busca la polémica, se trata de provocar controversia al defender u ofender una postura. También, en estas crónicas teñidas, se utiliza la retórica para conmover o persuadir de ciertas ideas. Como en el caso del artículo de Claudia Piñeiro que tiene como subtítulo:

“En mi país, incluso los derechos consagrados en la constitución están siendo aplastados en nombre de Dios.”

Cuando, en realidad, la participación de la Iglesia para defender la vida está amparada en el Artículo 4 de la Constitución Argentina:

Art. 4.1: Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho está protegido por ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. (…) El derecho a la vida es un derecho humano fundamental, cuyo goce es un prerrequisito para disfrutar del resto de los derechos humanos.

Son los mismos derechos y las leyes argentinas lo que impiden que se asesine a alguien. Esto es ignorado descaradamente y se escriben palabras de odio como:

ORIGINAL: “Because in Argentina there are those who believe they can impose their religious ideas on the rest of the population. And if to impose them they must break the law, they will do so (…). For them, the law of their God is above the country’s highest law. (…) day after day, we see how our rights are curtailed and even annulled by religious ideas imposed on the entire population by an authoritarian and dogmatic group that believes itself to be the owner of the truth.”

“They are convinced that women are procreation machines; they endorse slavery in the 21st century. Perverse officials, perverse priests, perverse worshippers. If there is a God – a God of whatever religion – surely that God will not forgive them for what they did. If there is a God, that God will also use the hashtag #niñasnomadres”

TRADUCCIÓN: “Porque en Argentina hay personas que creen que pueden imponer sus ideas religiosas en el resto de la población. Y si para imponerlas deben romper la ley, lo van a hacer (…). Para ellos, la ley de su Dios está por encima de la cualquier ley del país. (…) día tras día, vemos cómo nuestros derechos son restringidos o incluso anulados por ideas religiosas impuestas en la sociedad por grupos autoritarios y dogmáticos que creen que son los dueños de la verdad.”

Ellos están convencidos que las mujeres  son máquinas para procrear; ellos apoyan la esclavitud en el siglo 21. Oficiales pervertidos, sacerdores pervertidos, religiosos pervertidos. Si hay un Dios -un Dios de cualquier religión- de seguro que ese Dios no va a perdonar lo que hicieron. Si hay un Dios, ese Dios usaría el hashtag #niñasnomadres.”

Los medios están llenando de información falsa e ideologizada las mentes de las personas. Se romantizan ideas y se busca defender una inclusión que excluye a los hombres, a las personas religiosas, a los niños por nacer y a todos los que tengan creencias diferentes. Como si fuera poco, estas asociaciones de izquierda critican al presidente actual por su postura a favor de la vida, cuando tanto Eva Perón como los Kirchner han afirmado tener la misma postura.

En la marcha para la mujer del 8M, se manifestó con pañuelos verdes y violetas, banderas LGBT y con carteles en contra del gobierno y la Iglesia. Mezclando cuestiones y excluyendo a mujeres que no comparten esas ideas. Y, aún así, se escribieron varios artículos en varias partes del mundo y en Argentina misma afirmando que esa marcha era en defensa de todas las mujeres.

¿Qué va a pasar si el periodismo ya no nos dice hechos, sino puros cuentos?

Lee nuestro artículo sobre este feminismo argentino

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